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Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es una alteración de la función de la glándula tiroides. El tiroides es una pequeña glándula que mide alrededor de 5 cm de diámetro situada en el cuello, bajo la piel, y por debajo de la nuez.

Las hormonas tiroideas tienen dos efectos importantes sobre el metabolismo:
  • Estimular a casi todos los tejidos del cuerpo para que produzcan proteínas.
  • Aumentar la cantidad de oxígeno que utilizan las células.

Tipos de hipotiroidismo

Hipotiroidismo primario, es el más frecuente. La glándula está afectada y no funciona correctamente. Puede aparecer también bocio. Se denomina bocio al aumento de la glándula tiroidea. En casos de bocio hay tres posibilidades:
  • Que la función de la glándula tiroidea sea normal.
  • Que la función de la glándula tiroidea esté aumentada, y en este caso se trataría de hipertiroidismo.
  • Que la función de la glándula tiroidea esté disminuida, lo que se conoce como hipotiroidismo. Los casos de hipotiroidismo con bocio son más frecuentes en zonas donde hay déficit de yodo. Presenta una relación directa con la dieta.
Hipotiroidismo secundario, la glándula tiroidea está en perfecto estado, sin embargo, la hipófisis no secreta la TSH (hormona estimulante de la tiroides), y es por ello por lo que la glándula tiroidea no produce las hormonas tiroideas. Nunca aparece bocio. 

Hipotiroidismo terciario, es el hipotálamo el que se ve afectado. No produce la hormona liberadora de tirotropina, haciendo que todo el conjunto se vea afectado, puesto que sin esta hormona, la hipófisis no puede secretar la TSH y, a su vez, la glándula tiroidea tampoco es capaz de secretar las hormonas tiroideas.

Tratamiento 

El medicamento que se usa con mayor frecuencia es la levotiroxina. Se prescribirá la menor dosis posible que restablezca los niveles normales de esa hormona.
Hay que seguir una serie de pautas a la hora de abordar el tratamiento del hipotiroidismo con esta medicación:
  • No se debe abandonar el tratamiento sin consultar con el médico, aunque los síntomas mejoren.
  • Si se cambia de marca, hay que informar al médico.
  • Algunos cambios en la alimentación pueden afectar a la absorción del medicamento, sobre todo si es una dieta rica en soja o fibra.
  • Es mejor ingerir el medicamento en ayunas.
  • No se debe tomar junto con calcio, hierro, multivitaminas, antiácidos de hidróxido de aluminio, colestipol.   
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Un médico en la cocina ( y 3 )

Un médico en la cocina por Carlos Rodríguez Jiménez ( endocrino ) 
 
¿Qué son los alimentos?                                                             

Los alimentos,  según la Real Academia de la Lengua, son “el conjunto de cosas que se comen o beben para subsistir”. Los alimentos contienen  los nutrientes, determinadas substancias orgánicas o inorgánicas que el organismo absorbe y que son imprescindibles para la vida (hidratos de carbono, proteínas, grasas, proteínas, vitaminas y minerales)

 ¿Qué son las calorías de los alimentos?

Caloría es la unidad con la que se mide la energía que proporcionan los alimentos. Una caloría es la cantidad de energía necesaria para elevar 1ºC la temperatura de un gramo de agua. Habitualmente en nutrición se utilizan valores en el rango de kilocalorías, pero a menudo se les denomina simplemente “Calorías”. Las calorías necesarias para cada persona se calculan en función de la talla, la actividad física y el sexo.
Las kilocalorías (kcal ó Calorías, con mayúscula = 1000 calorías) representan las unidades productoras de energía que contienen los alimento. Por ejemplo, las hortalizas producen poca energía (pocas kilocalorías). La paella, sin embargo, tiene una gran cantidad de kilocalorías.
Como puede verse, es fácil entrar en el mundo de la buena nutrición. En el capítulo  «Tablas, tablitas, tablones» se pormenorizan los detalles y cálculos de las calorías.

¿Se puede conseguir cambiar el metabolismo?

Hasta el momento, no. No debe ni intentarse, si éste se encuentra entre los márgenes fisiológicos. Sólo en caso de hipotiroidismo (función tiroidea baja), la terapia con hormonas tiroideas por vía oral normaliza totalmente el metabolismo alterado. Lo que sí se puede intentar con actividad física, es incrementar el gasto calórico.
No perseguir quimeras. Lo correcto, sano y divertido es cambiar un hábito de vida sedentario un bioestilo más activo, lo que permitirá de forma indirecta libertades alimenticias mayores.

¿Cómo se mide y qué mide el gasto metabólico?

La manera directa de medir el gasto metabólico es con el metabolímetro, un aparato que lo mide a través del consumo de oxígeno en reposo, acostado y en ayunas. En términos generales, las reacciones bioquímicas celulares con gasto elevado de calorías producen un metabolismo alto. Las reacciones bioquímicas lentas, por el contrario, son las que ocasionan un metabolismo bajo.
La manera indirecta de determinar el gasto de calorías es el método habitual: Conocer la cifra de hormonas tiroideas, al menos la tiroxina libre (T4 L) y la hormona estimulante del tiroides (TSH). Cifras bajas de la T4 L y altas de la TSH son la característica típica del hipotiroidismo, origen de un metabolismo basal bajo.
Por el contrario, el hipertiroidismo habitualmente produce cifras de T4 L altas o normales y muy bajas de TSH, lo que ocasiona un metabolismo basal alto.
La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

 Salario Calórico

Salario o Presupuesto Calórico  (Universidad de Nebraska, USA) es la dotación teóricamente correcta en calorías, de los alimentos, bien para adelgazar, engordar o mantenerse en el peso correcto, como quien destina su salario fijo, en coche, vacaciones o electrodomésticos. El “salario” correcto permite una utilización de cualquier tipo de alimento, dentro de los límites establecidos y la “negociación” aceptada. Reserva un 10 -15 % para “caprichos”. Volveremos a insistir en este flexible concepto.

¿Obesidad exógena y endógena?     

Decía el Profesor Don Gregorio Marañón, creador de la Endocrinología en España y maestro de mis primeras horas médicas,  que no existe obesidad externa o exógena (Sobre Gordos y Flacos, 1926). Que la causa reside en nosotros mismos, bien sea física, bien mental. Es decir,  el exceso de peso sería siempre de origen endógeno.
El incremento de peso se desencadena bien por alteración hormonal o metabólica. No obstante, la mayoría de las veces de debe a un exceso de comida y de descanso. Esa la incontrovertible "punta del iceberg"… que señala un habito de vida confundido.
Y eso se traduce en el modo y manera de comer familiar, el cual transmitimos imperceptiblemente a nuestros hijos y nietos.
No se trata de ser perfecto y "vivir en un fanal", como también consideraba Don Gregorio Marañón; pero sí es menester el intentar superarse cada día. Y en ello entra el saber compensar, lo cual permite el disfrutar de salud mental y corporal, con un peso correcto y dentro de un estilo de vida coherente.
La alimentación es un campo de juego fundamental en la salud.
Mantener o perder peso es una tarea que ha de emprenderse con  el interés y la concentración de una competencia deportiva.

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Un médico en la cocina ( 2 )

Un médico en la cocina, por Carlos Rodríguez Jiménez ( endocrino )

El mantener un peso correcto va unido a un estilo de vida coherente. Hay que plantear en su caso un cambio de hábito de vida, sin agobio y con naturalidad, instruyéndose no solo en lo que se va a  comer, sino planificar una vida congruente.  Es una batalla continua para casi todos. Hay quien no necesita esas medidas, porque posee un autocontrol natural mejor desarrollado. Contrariamente,  otros ni reparan en la necesidad de conseguir un equilibrio entre lo que gusta y lo que se debe hacer.
No existe un Manual Personal de Alimentación y Comportamiento, que incluya esa parcela del buen decidir y buen alimentarse. Hay que construírselo.  La familia suele ser el medio adecuado para educarnos en muchos aspectos, incluido el comer. En los colegios o escuelas es muy necesaria esa instrucción alimentaria. Y las tendencias personales a la autosatisfacción comiendo fuera de casa,  suelen llevar a niveles exagerados. Curiosamente bastantes productos alimenticios muy sobrados en calorías, adquiridos en los mercados, no suelen ir acompañados de etiqueta nutricional. No señalan su contenido en calorías, fibra, grasas, hidratos, et… Existe una verdadera anarquía de información alimentaria.

A lo expuesto se añade la tendencia al sedentarismo de nuestra cultura y al deseo natural de complacencia en la mesa y el estrés emocional al que estamos sometidos en esta sociedad de consumo. Los deseos de autosatisfacción ante las vicisitudes provocadoras de angustia (familiares, profesionales, económicas, políticas…)

La obesidad - el simple sobrepeso - constituye un importante problema de salud pública en todos los países, independientemente del nivel de desarrollo. Un mal creciente y progresivo durante los últimos años. Una proporción que ya se considera como epidemia por la Organización Mundial de la Salud y repetidamente tratada por la EUFIC.

No vamos a extendernos en las abundantes y precisas estadísticas concluyentes, realizadas por Organismos Internacionales o Sociedades Científicas de todo el mundo. Sirva decir que el problema de la obesidad está más que establecido, que hay que poner remedio a ello, porque el peso físico de la humanidad,  de chicos y grandes, sobre todo en los países ricos, sigue aumentando alarmantemente, con consecuencias lamentables para la salud, gastos públicos y privados.

El exceso de peso ha superado el 50% de la población. La obesidad de diversos grados supera el  14%. Comer de forma incorrecta provoca: Retraso de de crecimiento rendimiento escolar o profesional escaso,  problemas de comportamiento, diabetes, hipertensión, gota, esclerosis vascular, alteraciones cardiacas y cerebrales, hepatitis crónica, degeneraciones articulares…

Obesidad se define como "exceso de grasa en demasía", respecto a talla y sexo adecuados. Y esa definición abarcaría desde un sobrepeso aparentemente banal, hasta obesidad mórbida. El  exceso de peso no significa exclusivamente obesidad. A veces, se debe al incremento de masa muscular o retención de líquidos orgánicos por diversas causas. 

En la actualidad existen métodos de notable precisión que miden por porcentajes y cantidades totales de grasa, masa muscular, masa magra, masa ósea, contenido líquido y diversos índices que facilitan diagnostico y control de esta "epidemia mundial". 

El Índice de Masa corporal o IMC, es un coeficiente por el cual nos regimos. No obstante, antes de considerar las grasas como "enemigo público número uno", conviene recordar que es aconsejable un consumo de grasas no inferior al 20 - 30% de la dieta y el poseer un contenido graso de un 10-15% del peso corporal.

El índice de masa corporal (IMC) es una manera muy simple y y bastante fidedigna,  para conocer los niveles normales de peso, sobrepeso u obesidad. Una forma científica, casi casera, de saber en qué estado de peso nos encontramos, parte de una fórmula muy simple:
1. Peso; por ejemplo: 70 kilos.
2. Altura; por ejemplo: 1,65 metros.
3. Multiplicar altura por sí misma: 1,65 ´ 1,65 = 2,72.
4. Dividir el peso entre el resultado anterior: 70 : 2,72 = 25,7.
5. Interpretar los resultados según la Tabla I

                            IMC (Tabla I)
De 25 a 64 años = 20-24,9 (índice correcto)
 Delgadez                                                 < 18.9 
 Sobrepeso u obesidad grado I                  27-29,9
  Obesidad grado II                                    30-34,9           
  Obesidad grado III      35-39,9
  Obesidad grado IV o mórbida        superior a 40

Metabolismo basal se define como el gasto calórico o de energía en reposo. Cada persona posee su metabolismo basal, que refleja el gasto de energía producido en reposo y en ayunas. Ello varía según el sexo, la estatura y el biotipo. Oscila entre + 10 y  -10, lo cual significa que personas cercanas al límite inferior, tengan tendencia a ganar peso, mientras que las más cercanas al límite superior tiendan a perderlo con más facilidad.

El metabolismo se mide con lo que denominamos calorías. Las personas, dentro de unos límites normales, gastan en reposo más o menos calorías. Tener un metabolismo normal alto equivale a verse favorecidos en aligerar peso. Las personas que tienen menos gasto «queman» menos y tienen tendencia a engordar. Su metabolismo es normal pero en límites bajos.

El ejercicio compensa el tan frecuente sedentarismo de nuestra sociedad, y esa «pereza metabólica» que por naturaleza tienen algunas personas. La mayoría de las veces se engorda con un metabolismo normal, incluso alto, porque se come más de lo que se quema. «Quemar», en bioquímica, es el gasto de energía que producen las células para su vida. Y la unidad o molécula de intercambio de energía es el ATP (adenosintrifosfórico), originada en las células.

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Un médico en la cocina ( 1 )

Un médico en la cocina, por Carlos Rodríguez Jiménez ( endocrino )

Muchas veces, nuestros hábitos de vida están condicionados por el cotidiano estrés emocional, un estado de insatisfacción consciente o inconsciente.  

La hiperalimentación - comer sin tino -  representa el primer refugio a esa insatisfacción, de agobio en el trabajo, en la economía, en la familia…  Una cadena de trastornos bioquímicos se suceden, los cuales curiosamente desembocan en deseo habitual de comer más de lo adecuado.Y el reposo excesivo, el sedentarismo colabora en ese estado de incomodidad.

Por añadidura, el entorno de nuestra sociedad de consumo es "obesogénico" como muy bien lo define el colega australiano Swinburn y colaboradores. ("Demasiado motor para tan poco freno")
La sociedad consumista “provoca”, no ayuda a controlar la pendiente obesogénica.

Descartadas patologías orgánicas y metabólicas, los hábitos de vida actuales son comparables a un tren generador de obesidad - tren obesogénico -. Un estilo equivocado de vida que acarrea el mayor porcentaje de obesidades y sobrepeso generado por saber comer y sedentarismo manifiesto.

 No se interpreten estas consideraciones como el más mínimo reproche, sino como un estímulo afectuoso y sincero, tratando de evitar la maraña de informaciones equivocadas o poco claras, “dietas milagro”, “soluciones definitivas”..., propias de alienígenas o faltas de conocimiento. Todo está funcionalmente previsto, localizado, medido, explicado; pero el "cerebro emocional"  nos puede llevar al instinto o la lógica.

Hiperalimentación, sedentarismo y estrés emocional son las causas basilares que ayudan a ganar peso. Además, herencia, trastornos metabólicos y orgánicos, embarazo,  determinados medicamentos… son aspectos complementarios que no se pueden descartar.

Cuando hemos adquirido unos hábitos de comida, de vida, creemos que es lo normal… aunque sea erróneo el planteamiento. Y cuando se induce a cierta disciplina resulta que es… “aburrido”.  Hemos de rendirnos a la evidencia que muchas veces lo que nos gusta no coincide con lo que se debe hacer.
¡No agobiarse por ese insidioso “tsunami de grasa”, ese aumento de peso! Aparentemente incorregible, se soluciona. Es muy humano en cualquier latitud que la comida y el sofá representen un oasis de satisfacción. Hay soluciones sencillas a corto, medio y largo plazo. Porque no solamente se trata de perder peso, sino el de evitar el indeseable efecto de ida y vuelta…a empezar.

Sirva para comenzar que lo más importante para mantener la línea congruentemente es saber compensar  - “negociar” con lo que gusta y lo que se debe hacer - y disfrutar dentro de lo que hoy se denomina “Salario Calórico o Presupuesto Calórico” diario o semanal, manteniendo una actividad física  -paseo, gimnasia casera – o ejercicio físico – deporte de diversa intensidad -, coherente pero imprescindible. Y dentro de márgenes calóricos y  placenteros, saber compensar.

El sobrepeso y la obesidad, comunes en civilizaciones acomodadas y / o estresadas, son  dos principales factores de riesgo en menor o mayor grado, afines al desarrollo de muchas enfermedades crónicas del aparato locomotor, cerebrales, respiratorias y cardiacas, metabólicas – la más frecuente es la diabetes mellitus no insulinodependiente (diabetes tipo II) - hipertensión, algunos tipos de cáncer, e inclusive muerte prematura. Los últimos estudios científicos y los datos de las compañías de seguros de vida han demostrado que los riesgos del exceso de grasa corporal pueden estar asociados a pequeños incrementos de peso y no sólo a una obesidad pronunciada.

La obesidad y el sobrepeso, además,  son serios problemas que suponen una creciente carga económica sobre los recursos familiares y sociales. Afortunadamente, este mal se puede prevenir en gran medida si se introducen los cambios adecuados en el estilo de vida

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Día nacional del celiaco

Buenos días:

hoy es el día nacional del celiaco.


¿ Que es la enfermedad celiaca ? La enfermedad celiaca (EC) es un intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y probablemente avena que se presenta en individuos genéticamente predispuestos, caracterizada por una reacción inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes.

Es una enfermedad genética pero no hereditaria.

Aunque últimamente oímos mucho hablar de esta enfermedad,  es una enfermedad conocida desde hace tiempo ya fue descrita en el siglo II A.C..   

Para las personas celiacas el gluten es toxico ya que destruye sus vellosidades intestinales impidiendo la absorción de los nutrientes.


¿ Que es el gluten ? es una proteína que se encuentra en la semilla de muchos cereales ( trigo, cebada, centeno, avena ).

Como se diagnostica la enfermedad celiaca, existen en la sangre una serie de "marcadores" (análisis alterados) de la enfermedad celiaca. Los más conocidos y utilizados son los anticuerpos antigliadina y los anticuerpos antiendomisio.  Mediante una biopsia intestinal se extrae de un trocito de la zona más superficial del intestino (sin dolor alguno), para estudiar con el microscopio posibles alteraciones en su forma y en las células que se encuentran habitualmente.

Tratamiento de la enfermedad celiaca, el tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Aunque hay distintos estudios en marcha para encontrar tratamientos para estos enfermos.

Como identificar los productos, hay que leer siempre la etiqueta de los productos, no pudiendo consumir los que lleven:

Gluten, cereales, harina, almidones modificados (E-1404, E-1410, E-1412, E-1413, E-1414, E-1420, E-1422, E1440, E-1442, E-1450), amiláceos, fécula, fibra, espesantes, sémola, proteína, proteína vegetal, hidrolizado de proteína, malta, extracto de malta, levadura, extracto de levadura, especias y aromas.

No deben freírse alimentos para celiacos en el mismo aceite en el que se han frito alimentos con gluten, no debe darse vueltas a la comida sin gluten con la misma cuchara o tenedor con el que se ha dado vueltas a la comida con gluten.

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Las añoradas comidas caseras

LAS AÑORADAS COMIDAS CASERAS, por el doctor Carlos E. Rodríguez Jiménez

Las obligaciones laborales favorecen el comer fuera de casa. Tanto a los autónomos como a los que no lo son. El mundo actual de trabajo permite poco espacio entre jornada laboral de mañana, tarde o noche. Ello ha desarrollado comedores empresariales atendidos con mayor o menor cuidado, dependiendo del esmero o monotonía de los responsables de la cocina, y también de los controles que se establezcan para que “no decaiga la fiesta” del sabor y la calidad.
Comer en casa es sinónimo de descanso, de calidad de selección, de alimentos, de sabores personalizados. De ahí, que las cenas hayan tomado el relevo a la comida en familia. El cocinar en casa conlleva unas peculiaridades culinarias que inciden en el sabor y la personalidad de los menús. ¡Tal vez el cariño y el interés tengan algo que ver en el aderezo!
Los platos caseros – incluidos algunos precocinados de calidad - nos retrotraen a tiempos donde el poder comer ya significaba un logro. Épocas donde potajes, legumbres, pan de tahona, vino o embutido casero eran comunes en la comida campesina y en la mesa de los señores (¡aunque seguramente éstos comerían algo mejor!). Engordaban menos los “de a pie” que los “de a caballo”.
Caldos, guisos, verduras, empanadas, estofados de legumbres, cocidos y paella, salmorejo y pipirrana, quesos, migas o tasajo más el vino - común a clero, pueblo o nobleza -, se han mantenido a lo largo de los años. Y a pesar de que la industria alimentaria nos ofrece ciertamente alternativas muy valiosas, siempre la cocina regional, muy próxima a la que nos hacían en casa cuando había casa y tiempo, sigue perenne en nuestro recuerdo. No digamos los huevos fritos con patatas fritas y el arroz con leche, comida familiar por excelencia.
Comer en casa es regresar al descanso y evitar en parte que se hagan cenas como si fueran comidas. Sea en familia sea en singularidad. Y también es objeto de poder seleccionar una mejor higiene de alimentos, calidades y sabores. Es ello tan cierto, que los restaurantes se afanan en anunciarse como especialistas en comida casera. La clave reside en preparar despensa y frigorífico. Y un consumo abundante de agua.

No debemos olvidar que la comida casera a veces peca de exceso en aceite o frituras y un holgado consumo de pan, lo cual significa exceso de calorías y por tanto facilidad de sobrepeso. ¡Máxime si nuestro trabajo es sedentario!

Cuidad grasas, pan y vino. El control en el uso de aceite, embutidos, frituras, pan y vino –si no somos campesinos de azada o peregrinos – es la clave de mantener un buen peso.

Ello no significa que unos huevos con patatas fritas y un arroz con leche sean proscritos; pero debemos merecérnoslo: Levántate del sofá y anda... todos los días 30 minutos, practica una actividad física oportuna tres veces semanales alternos y compensa un exceso con una cena por ejemplo de sabrosas verduras a la plancha con una apetitosa sopa aromática de pescado.
 
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Sobrepeso: Navegando en el océano de las grasas


Sobrepeso: Navegando en el Océano de las Grasas por el Doctor Carlos E. Rodríguez Jiménez


Sirva para comenzar que lo más importante para mantener la línea congruentemente es saber compensar - “negociar” con lo que gusta y lo que se debe hacer - y disfrutar dentro de lo que hoy se denomina “Salario Calórico o Presupuesto Calórico” diario o semanal, manteniendo una actividad física -paseo, gimnasia casera – o ejercicio físico – deporte de diversa intensidad -, coherente pero imprescindible. Y dentro de márgenes calóricos y placenteros, saber compensar. Porque la sociedad que hemos montado es algo aí como un “Tren Obesogénico”: Pocos frenos para un gran motor.
El sobrepeso y la obesidad, comunes en civilizaciones acomodadas y / o estresadas, son dos principales factores de riesgo en menor o mayor grado, afines al desarrollo de muchas enfermedades crónicas del aparato locomotor, cerebrales, respiratorias y cardiacas, metabólicas – la más frecuente es la diabetes mellitus no insulinodependiente (diabetes tipo II) - hipertensión, algunos tipos de cáncer, e inclusive muerte prematura. Los últimos estudios científicos y los datos de las compañías de seguros de vida han demostrado que los riesgos del exceso de grasa corporal pueden estar asociados a pequeños incrementos de peso y no sólo a una obesidad pronunciada.

La obesidad y el sobrepeso, además, son serios problemas que suponen una creciente carga económica sobre los recursos familiares y sociales. Afortunadamente, este mal se puede prevenir en gran medida si se introducen los cambios adecuados en el estilo de vida

El mantener un peso correcto va unido a un estilo de vida coherente. Hay que plantear en su caso un cambio de hábito de vida, sin agobio y con naturalidad, instruyéndose no solo en lo que se va a comer, sino planificar una vida congruente. Es una batalla continua para casi todos. Hay quien no necesita esas medidas, porque posee un autocontrol natural mejor desarrollado. Contrariamente, otros ni reparan en la necesidad de conseguir un equilibrio entre lo que gusta y lo que se debe hacer.i

Hiperalimentación, sedentarismo y estrés emocional son las causas basilares que ayudan a ganar peso. Además, herencia, trastornos metabólicos y orgánicos, embarazo, determinados medicamentos… son aspectos complementarios que no se pueden descartar.
Cuando hemos adquirido unos hábitos de comida, de vida, creemos que es lo normal… aunque sea erróneo el planteamiento. Y cuando se induce a cierta disciplina resulta que es… “aburrido”. Hemos de rendirnos a la evidencia que muchas veces lo que nos gusta no coincide con lo que se debe hacer.

¡No agobiarse por ese insidioso “tsunami de grasa”, ese aumento de peso! Aparentemente incorregible, se soluciona. Es muy humano en cualquier latitud que la comida y el sofá representen un oasis de satisfacción. Hay soluciones sencillas a corto, medio y largo plazo. Porque no solamente se trata de perder peso, sino el de evitar el indeseable efecto de ida y vuelta…a empezar.

El sobrepeso y la obesidad, comunes en civilizaciones acomodadas y / o estresadas, son dos principales factores de riesgo en menor o mayor grado, afines al desarrollo de muchas enfermedades crónicas del aparato locomotor, cerebrales, respiratorias y cardiacas, metabólicas – la más frecuente es la diabetes mellitus no insulinodependiente (diabetes tipo II) - hipertensión, algunos tipos de cáncer, e inclusive muerte prematura. Los últimos estudios científicos y los datos de las compañías de seguros de vida han demostrado que los riesgos del exceso de grasa corporal pueden estar asociados a pequeños incrementos de peso y no sólo a una obesidad pronunciada.

La obesidad y el sobrepeso, además, son serios problemas que suponen una creciente carga económica sobre los recursos familiares y sociales. Afortunadamente, este mal se puede prevenir en gran medida si se introducen los cambios adecuados en el estilo de vida

El mantener un peso correcto va unido a un estilo de vida coherente. Hay que plantear, en su caso, un cambio de hábito de vida, sin agobio y con naturalidad, instruyéndose no solo en lo que se va a comer, sino planificar una vida congruente. Es una batalla continua para casi todos. Hay quien no necesita esas medidas, porque posee un autocontrol natural mejor desarrollado. Contrariamente, otros ni reparan en la necesidad de conseguir un equilibrio entre lo que gusta y lo que se debe hacer.

En todo caso habrá que contar con el estrés emocional de la vida cotidiana y de estudiar cuidadosamente la función metabólica y hormonal de cada paciente: Posible intervención de la glándula tiroidea, suprarrenales, retenciones tisulares e intersticiales, relacionadas con la función ovárica, etc…



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No es hambre, es anisa lo que siento


No es hambre; es ansia lo que siento por Carlos E. Rodríguez Jiménez ( endocrino )

 

 

El mejor medicamento que existe para controlar el sobrepeso es... decidirlo.

A veces, no es tan sencillo, pero… ¡hay soluciones!. Para ello se investiga y se plantean tratamientos  médicos actualizados, que anulan este síndrome compulsivo, tan extendido en las sociedades acomodadas: Comer o picar sin tino. Un fenómeno obesogénico tan abundante y suculento, que se presta a todo tipo de explotadoras y engañosas “dietas milagro”.

El problema del exceso de peso, es de una evidente complejidad, pero con soluciones razonables, si se atiende con la constancia y el apoyo médico necesarios. Este mundial problema de exceso de peso,  es multifactorial.  En Medicina Moderna se ha creado un campo de investigación denominado psico-neuro-inmuno–endocrinológíco..
 
Todos encerramos deseos de satisfacción más o menos justificada. La importada - y aceptada - palabra de "estrés emocional" es un baúl de sastre, donde van a parar todos los júbilos, o insatisfacciones y frustraciones de trabajo, sentimentales, familiares, contratiempos y tristezas que quedan prendidas en el inconsciente...
 

Y ese deseo de satisfacción, unas veces se compensan con actividades diversas y otras desembocan en un festival "nutritivo-alcohólico-festivo"
 
El instinto de lo nutritivo es el primero de la lista para procurarnos mensajes agradables. Un primer instinto -¡hay que comer lo que sea! - , que se transformará en una sensación más elaborada ("¡me gusta más el queso de tetilla que el requesón!").
 
El problema se inicia cuando esos gustos se transforman en necesidades obsesivas o compulsivas, inclusive convencidos de que "el cuerpo lo necesita".

Existen dos tendencias instintivas, bien definidas por los mismos pacientes. Una tiende a "voy más a lo dulce" (incluida la bollería y el pan); otra declara que "voy más a lo salado" (incluidas patatas fritas y embutidos).
 

Existe otro tercer grupo que denomino todo terreno y que se define como "a mí me va todo". Dentro de cada sector existen determinadas peculiaridades selectivas (chocolate, arroz, quesos...). Todo ello relacionado con la química cerebral.  

Todos tenemos lógicos gustos propios y áreas comunes en el mundo alimentario, medicamento y placer de la humanidad. El problema se inicia cuando esos gustos se transforman en necesidades obsesivas o compulsivas, inclusive convencidos de que el cuerpo lo necesita".
 

La mayoría de las veces se trata de Trastornos Intermedios de Conducta Alimentaria, comprendidos en el amplio abanico que tiene sus extremos entre la anorexia y la bulimia,  y cuyo origen no es caprichoso, sino condicionado por alteraciones bioquímicas cerebrales (neurohormonales), muchas veces poco profundas pero molestas.
 

Su origen deriva de esas "cosas de la vida", que debemos asimilar y que sin lugar a dudas son controlables con constancia, convicción y... endocrino que os entienda y atienda. Y es el endocrinólogo quien os puede prestar más ayuda, unido a un soporte conversacional, nutricional, medicamentoso y, en su caso, psicológico.
 
¡Obviamente, un tema es desear y otro realizar! Entre ambas situaciones, está la de decidir. Esa es la postura fundamental a desarrollar, ante el impulso de comer de forma incongruente; por ejemplo, después de haber comido bien, llegamos a casa y el brazo se alarga hacia la nevera, el bollo, el bombón o el "whiskecito", como sucede en esos alienígenas cinematográficos de brazos elásticos que crecen y crecen...
 

El quinto verbo de mis consideraciones, sería persistir, el sexto controlar y el séptimo compensar... cuando nos pasemos. ¡Sin agobio, pero con coherencia, un verbo para cada día de la semana!
 
Hay soluciones sencillas… si hay compromiso por ambas partes. No pidáis milagros, ni acudáis para adelgazar a las “meigas” (*). Que aunque las hay... suelen utilizar “mágicas terapias” con resultados poco recomendables. La Endocrinología – la Medicina -no es presuntuosa. Es simplemente formal, eficaz y trata de ser eficiente.

(*)
Meigas o meigos: Brujas o brujos en Galicia (Bruxas y bruxos, respectivamente). Mujeres u hombres que, se dice, tienen pacto con el diablo y por ello poderes extraordinarios. Las brujas pueden volar montadas en escobas. Los brujos... no tanto


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Preparando platos sanos... y algo más

PREPARANDO PLATOS SANOS... Y ALGO MÁS, articulo del Dr. Carlos E. Rodríguez Jiménez ( Endocrino )

 
1.             Cada día, verduras y frutas, ambas repletas de  nutrientes excelentes. Elegir de diferentes colores. Cada color posee antioxidantes diferentes.

2.             Consumir proteínas magras, es decir, sin grasa, como carne de vacuno o de cerdo sin grasa, pollo y pavo, legumbres o tofu, huevos, jamón sin grasa... No menos de dos veces por semana, un plato de pescados  -azules mejor si no hay contraindicación – o mariscos, aun en conserva.

3.             Utilizar cereales integrales porque poseen más fibra, la cual es un “profesor de gimnasia intestinal”, y ayuda a la mejor absorción de alimentos (Pan o copos de avena, trigo, maíz, centeno...). Alternativa, patatas asadas o cocidas. Arroz y pasta, con prudencia (“alimentos de deportista”).Utilizar pan solo en desayuno o con incremento de actividad física.

4.             NO olvidar productos lácteos. Un vaso de leche  semi o descremada en las comidas es aconsejable, máxime en los niños y adolescentes. La leche, muy rica en calcio, puede ser sustituida por quesos frescos (50 – 75 g) o quesos curados (25 g). La leche de soja debe consumirse enriquecida con calcio.

5.             Evitar grasas adicionales. El uso de salsas o aceites, superior a tres cucharadas por día, ayuda a ganar peso. Solo en caso de gasto de energía por deporte, podría incrementarse. Aderezar con tomate, vinagre, limón, o salsa italiana napolitana o boloñesa, más una ralladura de parmesano.

6.             Comer DES-PA-CI-TO. Saborear la comida. Bocados no muy grandes. Masticar bien.. La rapidez aumenta la cantidad de ingesta.

7.             ¿Usar plato más pequeño? Para determinadas personas, puede ser de ayuda.

8.             Comer en casa o llevarse la comida al trabajo. Controlar esos tiempos de descanso. Son propicios para comer como refugio del estrés del trabajo. Por supuesto que lo es, pero sabiendo lo que se hace con el comer. El saber aderezar es un arte que sacia y alivia el estrés.

9.             Probar alimentos nuevos. Intercambiar recetas de menús. Saborear por separado las diversas verduras con aderezos ingeniosos.

10.          Satisfacerse de lo dulce, de los quesos, del chocolate...,  con “HUMANIDAD”. Saber decir “hasta aquí llego”. Yogur descremado natural, con cacao “light”, y edulcorante es un excelente tentempié.

A diario: no olvidar consumir agua abundante y pasear durante una hora.
  


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